Desde pequeños se nos ha enseñado que el rosa es para las niñas y el azul para los niños. Yo recuerdo pocas cosas de mi niñez, como no recuerdo haber usado mucho el rosa. Tal vez sí y es solo que no lo recuerdo. Porque tampoco recuerdo la primera vez que hable o qué era lo que comía, ni siquiera recuerdo claramente que era lo que pensaba.
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